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Voy a contar
bella historia, Cortaba flores
por la ribera,
llena de amor y
de fantasía. para llevarle a
su consentida.
Cuando la luna
alumbraba, En el espejo de
aquellas aguas
El guambianito pronto
salía: se las lanzaba, y
le sonreía.
Se iba al campo
toda la noche, Su corazón era
una guirnalda,
y en un remanso
la pretendía. como la luz que
allá pendía.3 4
La luna hermosa
se reflejaba Ya por la tarde
siempre paseaba
y presuroso a su
lado él se hacía. por un sendero… Y
se entretenía
Hablaba en indio
y se contestaba, con el sonido de
las cigarras;
como si fuera que
se entendían. con grillos y ranas se divertía.
cuando la luna ya
se ocultaba, Su vida era maravillosa…
junto al remanso
feliz dormía. ¡Solo la luna lo entristecía!5 6
Un leve ruido lo
fue acercando Con gran ternura,
tomando al ave
hasta un árbol
donde veía
a una linda ave
de alas azules, quedó en su mano,
y sintió grave
que entre una
rama se resistía. al indefenso ser
que moría.
Estaba presa a
una esperanza, Lo llevó al río y lo remojó,
¡y en ese
instante él aparecía! viendo que el ave
así revivía.7 8
Con cuidado la
echó en su bolso Al otro día al ave no vio,
(hecha de fique
era su guambía), tampoco estaba
allí su guambía.
la llevó al árbol
con sumo esmero, Quedó muy triste,
por que pensó
y en una rama la
suspendía. que alguien de
noche atentó su vida.
Se fue contento,
esperando el alba De los arbustos
salió una india:
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Se fue acercando,
y entre sus manos La más perfecta que hubiese visto:
un morral, bolso o guambía traía. No había ninguna con sus medidas
Dándola al indio
dijo que el ave y lentamente,
bien admirado
se había marchado
cuando él dormía. ante la india la
boca abría.
Estaba atónito,
embelesado: “¿será esto
cierto o es un sueño?”,
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Estaba mudo,
lleno de asombro Alegremente mostró los dientes
por la presencia que ahí tenía, con picardía, y
le sonreía.
por la presencia que ahí tenía,
que lo observaba
muy fijamente Cuando la joven
sonrió, en sus ojos
y precioso anaco
en azul lucia. un par de estrellas alumbró el día.
¡Era bien cierto!
Así la virgen, En un instante
olvidó a la luna,
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Muy animado y con
gran fortuna Pasaron días, varias semanas,
pidió que fuera
su prometida. y el indiecito feliz vivía.
Todos los días
iban al campo: Pensando en ella se ensimismaba
Era la cita que
siempre hacían. y ya a la luna no la asistía.
La luna ya no
alumbraba el cielo, Un pajarito vio
en una rama,
Estando en esta
meditación La guambianita
hacía las labores
sintió las ramas
que se movían. mientras que el indio solo se iba.
Cuando de pronto
quedó ante él El cielo atento observaba ansioso,
la hermosa india,
y traía guambía. y a su lunita no la veía.
“Se decidió
(pensó el indiecito)“ Es infinito este firmamento”,
a ser feliz con su
compañía”. pensaba el indio,
y se entristecía.17 18
Pasaron meses, y
ya en los días Pidiendo a este
que la llevara
ante la ausencia
mucho él sufría. hasta el remanso
en ese día.
La indiecita se
daba cuenta Al guambianito le
dio nostalgia,
de su congoja y
melancolía. mas debía darle la complacida:
Y decidió
regalarle al indio Era su amada,
¿cómo podría
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juntos se fueron
siguiendo el río, Soltó las flores dentro del agua,
mientras la india
le consentía miró a la india y
notó en seguida
que en el camino cortara
flores. que iba elevándose suavemente,
Ella sonriente
detrás seguía. mientras sus ojos
le sonreían.
Cuando llegaron
junto al remanso Quedó adornando
el celeste cielo…
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Cayó de hinojos.
No lo creía: En el momento y
sin perder tiempo
Era la luna, ¡su
consentida! apresurado abrió
su guambía.
la virgen prieta
de sus amores, Sacó una estampa
de su santita,
la guambianita
con su guambía. y con emoción
permiso pedía:
En ese instante
se sintió triste, Para seguirla hasta el firmamento
por que bien
lejos ya la veía. y acompañarla todos los días.
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Y esa noche se
metió al río Ésta es la
historia del indiecito
tras de la luna…
Y según decían: con su guambía,
donde escondía
Los días
siguientes el bello campo la imagen bella, la Virgencita,
lleno de flores
amanecía, lo más valioso que ahí tenía.
por el rocío que
iba regando Con ella siempre
se levantaba
de su guambía
mientras subía. y le agradecía
por el nuevo día.
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Se ven dos aves
por los contornos, Y se rumora por
los entornos
de alas azules,
en compañía. que ese indiecito
morir quería,
Y en sus gorjeos
se dicen cosas pues sin su amada era su vida
que solamente los
dos sabrían, triste y oscura,
sin armonía.
en un dialecto
que ellos entienden, Dizque la luna se
ve de noche
lleno de trinos y
fantasía. con un lucero de
compañía.
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Cumple tus
sueños, tus ideales
son importantes
para triunfar,
no importa lo
alto que esté la luna
ya ves que al fin
se logró alcanzar.
La vida pasa, mas
con empeño
queda tu sueño hecho
realidad.



























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