Se encontraba
un ratoncito
en un rincón
muy atento,
cuando de
pronto vio al gato
que observando
estaba un queso.
Mirando cómo
él hacía
para ese queso
agarrar,
pensó para sus
adentros:
"¡La que
le voy a jugar!"
"Hermano
gato (le dijo)
con usted
quiero apostar
que el que
gane una carrera
el lácteo se
comerá."
"Empieza
pues a tratar,
que en lo que
canta un gallo
el premio mío
será."
Arrancó el
ratón primero,
el gato salió
detrás.
Y muy listo el
roedor
a la cocina
fue a dar.
Allí fue donde
don gato
comenzó a
perder el juego,
pues de golpe
se encontró
frente a
frente con el perro.
El perro
empezó a seguirlo,
el gato
comenzó a maullar,
y el ratoncito
se puso
su quesito a
saborear.
En vez de cazar ratones
se puso a
apostar por necio,
y a la final
se quedó
sin el ratón y sin queso.
sin el ratón y sin queso.



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