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Erase una vez en tiempos de hadas, El joven humilde siguió una bajada,
Erase una vez en tiempos de hadas, El joven humilde siguió una bajada,
con brujas,
dragones y flores que hablaban... llegando a una casa
como abandonada.
Había en un gran
bosque un joven humilde: Encontró a la bruja
que en ella habitaba.
Dormía a la
intemperie por falta de casa, Le hizo la pregunta
para oír qué contaba.
vivía bajo un árbol
de ricas manzanas, La bruja gritando
le dijo enojada:
cogía las frutas y
se alimentaba. "Si algo
supiera, jamás diría nada."
2 5
Un día lluvioso que
acostado estaba Salió de la casa,
entró a la montaña
comiendo del árbol
las frutas que daba, buscando al dragón
donde él habitaba.
oyó un fuerte
grito... "¡Auxilio!" exclamaba. Lo encontró fácil porque duro roncaba.
Tirando en el suelo
la dulce manzana, Preguntó
al dragón. Dijo: "No sé nada."
se bajó del árbol,
partió como bala, Le echó entre la
boca agua que llevaba,
llegó cerca al
grito... El eco aún estaba. y el dragón
lloraba, su fuego no echaba.
3 6
Mas no encontró a
nadie, y se lamentaba, Se
alejó el humilde muy triste, cansado...
porque el grito
aquel era de una dama. Se acostó a la
orilla de un hermoso lago.
Preguntó al eco su
dueña donde estaba. . Se
quedó dormido, mientras descansaba
Contestó él que no
sabía nada, lindos duendecitos
del lago saltaban.
había oído el grito
que auxilio exclamaba, Le
pusieron flores como blanda almohada,
y por ayudarla al aire lo echaba. y a su lado un frasquito dejaban.7 10
Cuando despertó de
su largo sueño "La
ha convertido en una fea rana,
recordó que duendes
ahí lo visitaban, y
sólo un humilde habrá de salvarla...
y un frasco pequeño
con rara sustancia Para
lograrlo tendrás que llegar
muy cerca de él
ellos colocaban. al
monte más alto que se pueda hallar.
Miró hacia los
lados, y el frasco allí estaba. Tienes que llevar
pelos de una bruja,
Y también de flores:
Encontró la almohada. y cuando la veas
los quemas y le untas.
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Y muy pensativo, no
entendiendo nada, "Le
das un poquito del frasco a beber:
se acordó del grito
que auxilio exclamaba. Es
un raro elíxir que la hará crecer...
De pronto una flor
de la blanda almohada Y para traerla de
allá donde está
hablando le dijo:
"Yo sé quién gritaba. con gran valentía
habrás de bajar."
Es una ranita que
vive encharcada... El joven humilde
agarró la flor
Llora todo el día,
es muy amargada. y un beso muy
tierno le dio con amor.
El joven humilde se
acercó a la flor Volvió a la montaña
del dragón llorón,
y preguntó ansioso:
"¿De quién es la voz? y con una cuerda su
boca amarró.
"Es de una
princesa que ha sido encantada Le dijo: "Si
ayudas mi hazaña lograr,
(contestó la flor).
La ha encantado un hada te
prometo a ti que fuego tendrás."
que es muy perversa
y vive envidiosa El dragón se puso
contento a saltar,
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Se subió el humilde
sobre aquel dragón, El joven humilde
las gracias le dio,
y a donde la bruja
con rumbo voló. se subió hasta el
techo y montó al dragón.
Se paró en el
techo, y con precaución Volaron al bosque
de Ranalisday,
por la chimenea a
la casa entró. llegando hasta el
monte más alto que hay.
Encontró a la bruja
dormida y roncando. Allí se encontraron
al ogro gruñón,
Le jaló los pelos,
le arrancó unos cuantos. derribando árboles
con un empujón.
14 17
La bruja asustada
los ojos abrió, El joven humilde
los polvos le echó,
gritando aterrada:
“¡Me mordió un ratón!”. y
el ogro gruñón al suelo cayó.
Cuando vio al
humilde un brinco pegó. Llegaron
a un valle de mucho color,
Saltó de la cama y
se acurrucó. con muchas ranitas
a su alrededor.
Y entonces le dijo:
“¡No! ¡Mis pelitos, no!”. Y para encontrar a
la princesita,
Con mucho miedito
así le contó: buscaron la rana
más tierna y bonita.
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“Para ir la monte
más alto que hay, Estaba en la orilla
de un inmenso lago:
tienes que ir al
bosque de Ranalisday. Se hallaba
agachada, triste y sollozando.
Allí vive un ogro
muy feo y gruñón, La agarró en la
mano y la acarició;
y para vencerlo será
con valor”. los pelos de la
bruja quemó y le frotó.
Le entregó unos
polvos de un maluco olor, Apareció
entonces una hermosa joven
para que durmiera al ogro
gruñón. sentada en su mano
rodeada de flores.19 22
Eran las flores que
ella había cogido El dragón echaba
fuego a bocanadas,
cuando en una rana
la habían convertido. la rica comida
daban calentada;
El joven humilde le
dijo al oído: la
bruja se hallaba bailando al compás
"Bebe de este
elíxir que traigo conmigo." de
una gran orquesta la marcha nupcial.
Se tomó un sorbito
de aquel contenido, El hada malvada
estaba amarrada
y el joven humilde
se encontró caído. y los duendecitos
mucho la cuidaban.
20 23
Él no tuvo en
cuenta que iba a crecer, El palacio estaba
adornado con flores,
y cuando creció...
¡en su mano fue! que
entonaban cantos diversos de amores.
Asombrado el joven
de aquella hermosura, En el palacio
se oyó un fuerte estruendo:
le dijo: "Me
quiero casar con premura." el ogro gruñón
venía corriendo.
La joven princesa
un beso le dio. Gritaba trayendo un ramo de rosas.
Fueron a casarse.
El dragón voló.: "¿Me invitan a esta fiesta hermosa?"
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Cuando iban volando
al ogro encontró, El hada malvada
prometió también
y una quemadura
atrás le pegó. que
si la soltaban siempre haría el bien.
Fueron al palacio
de la princesita: Se
hizo la fiesta como había de ser,
Hubo una gran
fiesta, con rico pastel. y
el joven humilde consiguió mujer.
El joven humilde no
quiso comer: Se pasa cantando
todas las mañanas;
¡Era de manzana y no quería él! come muchas frutas, pero no manzanas.
¡Era de manzana y no quería él! come muchas frutas, pero no manzanas.
25
Aunque a él le gustan no quiere comer:
Son ellas la gracia de su luna de miel...
Y la princesita se pasa tejiendo
bellos escarpines para el heredero.
Viven muy felices en aquel castillo,
y el joven humilde siempre muy sencillo,
26
recuerda a la bruja, al ogro gruñón,
a los duendecitos y a la linda flor.
Y como el dragón es fiel compañero,
no hay que recordarlo pues lo tiene entero.
¡Y no necesita de calefacción,
porque aquel palacio calienta el dragón!
Aunque a él le gustan no quiere comer:Son ellas la gracia de su luna de miel...
Y la princesita se pasa tejiendo
bellos escarpines para el heredero.
Viven muy felices en aquel castillo,
y el joven humilde siempre muy sencillo,
26
recuerda a la bruja, al ogro gruñón,
a los duendecitos y a la linda flor.
Y como el dragón es fiel compañero,
no hay que recordarlo pues lo tiene entero.
¡Y no necesita de calefacción,
porque aquel palacio calienta el dragón!
27
Éste fue el cuentico de un joven humilde
y de una princesa
que un día fue ranita,
de un dragón que
fuego nuevamente echó,
de una bruja mala
en su conversión,
de unos duendecitos
y un ogro gruñón,
y flores que hablaban, con
final de amor.
























































